Grupo A Dos Manos & Joel Sanchez

Grupo A Dos Manos & Joel Sanchez


Toman café en el Galpón de la Universidad Tecnológica de Pereira, se les ve una que otra vez bebiendo cerveza en Atahualpas o el Pavo, sin embargo, su vida transcurre con la vena musical, con la nueva canción latinoamericana, con aquella que además de ser comprometida con las causas sociales, guarda relación con el interés de alegrar a las personas que la escuchan.

Se encuentran de aniversario, completando 11 años ininterrumpidos de estar haciendo música. “Si se calla el cantor calla la vida porque la vida, la vida misma es todo un canto si se calla el cantor, muere de espanto la esperanza, la luz y la alegría”. Dice Horacio Guaraní. Ellos no han callado y están aplazando que la esperanza se muera de espanto.

Hace 11 años convergieron, luego de haber pasado cada uno por otras agrupaciones y aunque siguen siendo muy diferentes, se unen en un trabajo musical que ha hecho de la canción en Pereira algo más que mero espectáculo o simple entretención, se han dedicado a hacer música que sin dejar al margen la importancia de la producción musical tenga un contenido. Jairo, conocido como Pedro, Esneider y Cristian conforman A Dos Manos.

No son dúo, tampoco un trío, son varias manos, pues su quehacer no solo esta determinado por la música, sino por la producción, el hacer eventos, apoyar la cultura de la ciudad, regar la esperanza y la alegría y en esta utopía intervienen amigos, otros grupos y personas que respaldan la iniciativa. “Que ha de ser de la vida si el que canta no levanta su voz en las tribunas por el que sufre, por el que no hay ninguna razón que lo condene a andar sin manta”, nos sigue tarareando Horacio, recordando que la canción no es solo ritmo, es búsqueda, exploración, senderos, y caminos por transitar.

Han hecho canción pequeña para gente grande, así han definido su trayectoria, aunque sienten una angustia sostenida. Sus canciones incluyen una luz de esperanza, una forma alternativa de expresar ideas y de llegar con las entonaciones a su público, dejando huella, haciendo poesía y arrinconando la tristeza.

Su aniversario

El grupo A Dos Manos decidió realizar sus 11 años con un concierto, uno que aunque era noche fría, de muchas incertidumbres (se desataba la hecatombe social generada por las pirámides y el paro de la UTP estaba en Huelga de Hambre), no obstante, el escenario del teatro de la Cámara de Comercio estaba repleto, ni un solo puesto, como si esas quizás 400 personas estuvieran de acuerdo en que si se calla el cantor calla la vida.

Su aniversario no solo reunió más de 7 agrupaciones de la ciudad, que sin importar el género (reggae, música típica colombiana, del pacífico, blues…) hicieron de la noche fría una noche de esperanza, de alegría, de motivación, de muchas energías y anécdotas. “Si se calla el cantor muere la rosa de que sirve la rosa sin el canto debe el canto ser luz sobre los campos iluminando siempre a los de abajo”.

Su concierto, incluyó un repertorio de temas compuestos por Cristian, Jairo y Esneider, pero el escenario hablaba, con un cartel que decía al fondo: “Para qué cifras y decretos si tengo hambre”, y con una especie de performance musical, en donde la risa es un aliado, la afectuosidad es un compromiso, y la amistad es una demostración del trabajo mancomunado, fue saliendo una y otra mano, una mano que se convirtió en voz, en palabra musical.

Así cantó Yuko del grupo Sativa de reggae, Mónica de Yerbabuena, Adriana Collazos que canta música cristiana, Jorman y todo el grupo de Palenque, Kazoo que trabaja el blues, y otros tantos que con el público vibraron y fueron dejando testimonio de unidad y de orgullo por A Dos Manos. Un concierto en donde la conjunción de voces permitió una variedad musical, pero en medio de la diversidad un solo canto: el de la esperanza.

Al escuchar A Dos Manos, uno recuerda cantantes como Julián Rodríguez quien aviva al público con un show, y es show en el sentido que la gente se ríe, interviene, canta, pero además uno encuentra en A Dos Manos la posibilidad de contar con lo trascendente y lo inocuo, una mezcla de diversión y sentido con la vida.

En los versos finales de la canción de Horacio Guaraní se lee: “Que se levanten todas las banderas cuando el cantor se plante con su grito que mil guitarras desangren en la noche una inmortal canción al infinito”. Y dice también otro de Julián Rodríguez: “Un pueblo que ignora su historia y su memoria fácilmente confunde la gloria con la escoria”. Así con una fusión de canción comprometida pero divertida el grupo A Dos Manos seguirá generando espacios de expresión para tener memoria.

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Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente Universidad Tecnológica de Pereira
john.giraldo.herrera@gmail.com
"Pobre del cantor de nuestros días, Que no arriesga su cuerda por no arriesgar su vida"
Pablo Milanés